El papel de la fabricación aditiva en la cuarta revolución industrial" (Parte II)

.../... (Parte II)

Entrando en detalle, el grado de disrupción que se ha logrado, empieza a ser cada vez más evidente y palpable, sobre todo en industrias de sectores referentes como la aeronáutica, espacial y algo mucho más cercano, la industria automovilística, al encontrar en la fabricación aditiva un aliado en el proceso de mejora de producto y proceso, personalización y adaptabilidad a las nuevas demandas de mercado. Pero afortunadamente empresas de sectores tradicionales están entrando “timídamente” a conocer las bondades y limitaciones de la Fabricación Aditiva adaptada a sus procesos y/o servicios.

En este sentido el desarrollo no solo de nuevas tecnologías sino de nuevos materiales que sorprenden a propios y extraños por sus características físicas, versatilidad y costes contenidos, facilitan la adopción de la Fabricación Aditiva en la industria.

Posiblemente las dos tecnologías que más se han desarrollado en este sentido han sido la fabricación por deposición fundida o FDM y la fabricación por sinterizado láser de metales o por sus siglas en ingles DMLS. La primera ha destacado sobre todo por la constante incorporación de materiales, filamentos en este caso, juntos con sistemas de extrusión más sofisticados, controlados y versátiles, pero donde realmente se ha alcanzado el mayor grado de disrupción en cuanto a esta tecnología se refiere, es la incorporación de la nanociencia y en concreto de las nanopartículas a los filamentos usados por la FDM, que están permitiendo poner en valor las singulares capacidades físico-químicas de estas partículas, una unión que permite generar nanoestructuras impresas que de otra manera harían complicado el uso de las comentadas nanopartículas.

Por otro lado como hemos comentado antes, el sinterizado láser de metal (DMLS) ha logrado procesar y fabricar piezas de alto valor añadido a unos costes asumibles para las empresas, las cuales se están desmarcando de sus competidores consiguiendo diseños imposibles con un elevado grado de reducción de costes. Abundando en esta tecnología, los materiales al igual que en el caso del FDM han tenido una importancia crucial para alcanzar el grado de penetración industrial alcanzado el pasado año 2017, el uso de materiales de alta temperatura, aleaciones de aluminio, de titanio, inconel, monels… y metales exclusivos de la era espacial han pasado a formar parte del catálogo de materias primas de muchas empresas en sus procesos de fabricación por DMLS, consiguiendo piezas en muchos casos con mayor capacidad mecánica que las obtenidas de forma tradicional por colada y posterior fabricación sustractiva. Se ha alcanzado un grado tal, que incluso la forma del grano del polvo metálico es tenido en cuenta y ha llegado a ser crucial para alcanzar un nivel de fabricación hasta la fecha restringido a laboratorios y empresas aeroespaciales, con unos costes de fabricación sustancialmente más contenidos que con las tecnologías tradicionales.

Estas dos tecnologías como punta más visible del iceberg de la Fabricación Aditiva y junto al desarrollo de nuevos materiales, está suponiendo en la mayoría de los casos, un punto de inflexión en determinados procesos productivos, equivalente al que pueden tener otras tecnologías habilitadoras de la industria 4.0, comparativamente a unos costes más contenidos en el proceso de transformación y adaptación al nuevo entorno, entorno cada vez más competitivo, “global” y en el que la personalización exige a las compañías cintura y agilidad para adaptarse a tiradas cortas y series exclusivas.

Si bien como comentamos las técnicas FDM y DMLS son las más visibles, la primera por accesibilidad y la segunda por el alto valor añadido de las piezas realizadas, para el resto de tecnologías de fabricación aditiva, SLA, DLP, SLS, Multijet, etc, igualmente se va alcanzando un grado de madurez y solvencia imparable, que posiciona de forma global a la Fabricación Aditiva como una solución real y complementaria a procesos de fabricación tradicionales, en ningún caso pretendiendo excluir las tecnologías de arranque de viruta o sustractivas.

El cambio es tan evidente, que grandes referentes industriales como los fabricantes de neumáticos, se han subido al carro de la Fabricación Aditiva, apostado por esta tecnología en sus procesos productivos actuales y futuros. Actuales al incorporar la tecnología DMLS en su cadena de diseño de moldes de neumáticos, permitiendo nuevos y mejorados diseños, aumentando las prestaciones del neumático y optimizando costes de producción de moldes, así como en un futuro cercano, en torno a 10 años, mediante la tecnología FDM, con la fabricación y reconstrucción de nuestros futuros neumáticos “adhoc” adaptando y personalizando estos a las necesidades de conducción en cada caso concreto, tipo de vehículo y sobre todo entorno climático en el que el vehículo y el neumático se van a encontrar, revertiendo indudablemente en una mayor seguridad de uso de los ocupantes de los futuros vehículos.

Otro aspecto que por menos visible no deja de ser menos importante, es la sostenibilidad de todo el proceso, al reducirse por completo los costes logísticos de almacenamiento y transporte (se enviarán ficheros digitales, no neumáticos) y por otro lado la doble vertiente de poder usar materiales no contaminantes en la cantidad y medida necesaria para la fabricación de cada neumático, reduciendo sustancialmente los residuos en los procesos de fabricación, optimizando la relación materia prima/residuo generado.

Este futuro ya es una realidad en la que se está trabajando desde hoy para hacernos la vida más fácil y segura, gracias a la Fabricación Aditiva por empresas valientes con visión de futuro.

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